miércoles, 22 de agosto de 2018

Marco teórico

Advertencia: Amables lectores, las siguientes son las deliberaciones teóricas que fundamentaron la creación de las estrategias empleadas para esta propuesta, si están mas interesados en las estrategias les sugiero ir a la siguiente entrada.



Referentes teóricos

Imagen 1. Deforestación, producto de la actividad humana.

El ser humano se ha enfrentado al mundo desde tiempos inconmensurables transformándolo mediante su actividad, entendida como el acto conjunto de actos destinados a modificar una materia prima para formar un producto (que puede existir en niveles diversos), suele caracterizarse por contar con un fin claro antes de comenzar los actos que articulan la actividad, manifestación de la conciencia humana dirigida a la creación de un producto que le permita comodines (Sanchez, 1980); Sin embargo, no todo es color de rosa, la actividad humana ha dejado una tremenda huella en el planeta que se manifiesta con la contaminación, la deforestación, la extinción de especies… aspectos que indiscutiblemente atañen la calidad de vida de todos los seres vivos.


Bajo el panorama descrito, no queda más remedio que buscar una nueva forma de hacer las cosas, innovaciones que permita reducir el impacto de la actividad humana sobre el medio ambiente, entendiendo la innovación desde un sentido amplio aportado por Bonit Godin (2008) citado por Castro y Fernández (2013) “Innovar es la modificación de las formas de hacer (o la aparición de nuevas formas de hacer) gracias a la invención o a la adopción de nuevos bienes, servicios o nuevas prácticas” (p. 29); Desde este sentido una innovación que ayuda al medio ambiente podría ser modificar la practica social de utilizar popotes, reduciendo la contaminación, el ejemplo resulta valioso para observar que la innovación no solo debe asociarse a la tecnología, sino, a la posibilidad de considerar actores diversos para conseguir la solución de un problema que tiene su origen en una presión externa (el mercado o las necesidades sociales) o interna y que tienen como finalidad conseguir un acercamiento, producto o servicio nuevo para su uso o promoción con buenos resultados (Castro y Fernández, 2013).

Imagen 2. Innovación. La innovación nunca es producto de la nada, es el resultado de una actividad planifica donde intervienen el pensamiento creativo y el conocimiento de la realidad.

Así mismo, el hombre también puede actuar sobre sí mismo mediante actos encaminados a una trasformación social y, por ello, a cambiar sus relaciones económicas, políticas y sociales, dichos actos son conocidos como praxis política, en el sentido de responder a lo político definido por Zemelman (2001) como “la capacidad social de re-actuación sobre circunstancias determinadas para imponer una dirección al desenvolvimiento sociohistorico” (p.29). Ahora bien, la relación del hombre con el medio ambiente esta forjada por las creencias que el hombre tiene al respecto del mismo, y fruto de ellas son las relaciones económicas y políticas que se mantienen a nivel mundial, si la economía del país gira entorno a la sobreexplotación petrolera, es simplemente porque el hombre “cree” que puede continuar dicha práctica sin consecuencia tangibles.

Siguiendo la línea de razonamiento, se podría asumir que al educar las creencias del hombre hacia el medio ambiente, este ejecutaría praxis políticas que gestarían relaciones más amistosas con el planeta, desde la modificación de prácticas sociales hasta nuevas relaciones económicas. Sin embargo, la educación ambiental no ha dado los tan deseados frutos pese a la preocupación (ocupación) de los sistemas educativos, incluso la UNESCO se ha dado a la tarea de generar un centro de educación ambiental e impartir diversas conferencias (la Conferencia sobre Educación Ambiental en 1980). Como muestra representativa, durante su segundo foro de Ciencia Y Cultura realizado en Canadá (1989) concluyó:

La sobrevivencia del planeta se volvió una preocupación inmediata. La situación actual exige medidas urgentes en los sectores científico, cultural, económico y político y una mayor sensibilidad de la especie humana. Debemos abrazar la causa común con todos los pueblos de la Tierra contra el enemigo común, que es toda acción que amenace el equilibrio de nuestro medio ambiente o que reduzca la herencia natural para las generaciones futuras.
La información sobre la situación actual del planeta ronda los medios de comunicación, los libros de textos, los noticieros, el internet, por ello, es difícil de creer que un adulto desarrollado en este contexto no tenga la información básica sobre el tema. Esto nos lleva a creer que debe haber un fallo en cómo se está procesando la información o una falta de conciencia (ejercicio ético) sobre la problemática, personalmente me inclino por la primera opción, pero considerar que engloba la segunda opción.

Al considerar una falta de conciencia hacia los problemas ambientales, se está aceptando que el hombre no está realizando el ejercicio ético de la elección, es capaz de observar la realidad y entender la problemática, cuenta con la información pertinente, pero decide no hace nada. Se podría considerar que es fruto de las condiciones del medio donde ha aprendido a vivir de manera pasiva con el problema, pero como bien nos recuerda Freire (1997) el ser humano es condicionado por su medio (genética, cultura o clase social) pero también es no determinado, puede elegir como actuar.

Imagen 3. La educación ambiental es una alternativa para gestar nuevas prácticas sociales más amigables con el medio ambiente.






La otra alternativa, es considerar que hay un fallo en cómo se procesa la información sobre la problemática ambiental en particular o el conocimiento en general, pese a que el ser humano posee el conocimiento no siempre sabe aplicarlo para resolver los problemas: Cuando el ser humano requiere aprender o resolver un problema, pone en juego sus estrategias cognitivas de aprendizaje, una serie de procedimientos o secuencias integradas de acción que construyen un plan para conseguir el aprendizaje o la solución, digamos que le permiten codificar y almacenar la información. Simultáneamente también entran en juego las estrategias metacognitivas de aprendizaje, un conjunto de acciones orientadas a conocer los procesos mentales que se desplegaron en las estrategias cognitivas de aprendizaje, así es como se planifica, monitorea y evalúa el proceso de aprendizaje. Pensemos en un individuo que ha logrado ejecutar sus estrategias cognitivas de manera exitosa, por ende, ha conseguido codificar y almacén la información sin inconvenientes, pero cuando es forzado a trasladar la información a otros ámbitos o enfrentar problemas aparentemente distintos deben trazar una nueva “ruta” apoyándose de sus habilidades metacognitivas, cuando estas son deficientes la ruta resulta borrosa y el plan de traslado es deficiente (Osses y Jaramillo, 2008). De esta forma, un alumno sabe que las pilas contaminan y que no deben depositarse en la basura, pero desecha su celular en el basurero local, no logro hacer “la ruta” correcta para conectar la información.
Imagen 4. La metacognición:
conocimiento sobre el conocimiento que se posee.

La metacognición refiere a la capacidad de “conocer el propio conocimiento”, de pensar y reflexionar sobre cómo reaccionarnos o hemos reaccionado ante un problema o una tarea. En efecto, podemos inferir que el pensamiento y la reflexión permiten cambios metacognitivos, y de ser llevados al aula en forma de análisis reflexivo, facilitaran la sensibilización ambiental y el desarrollo de habilidades metacognitivas, permitiendo gestar mejores relaciones con el entorno (Burbano, 2017).

Es importante recordar que autores como Brown (1987) sostienen que la regulación del proceso cognitivos ocurre mediada por tres procesos esenciales la planeación (seleccionar y organizar las estrategias para abordar el problema), la regulación o monitoreo (control de las acciones en el momento de ejecutarlas) y la evaluación (valorar la eficiencia de las estrategias y procedimientos empleados).

El uso de la metacognición para aumentar la eficiencia en la resolución de problemas o retención de conocimiento no es nuevo, sin embargo generalmente se aplica al campo matemático o de la lecto-escritura, existiendo amplia bibliografía sobre el tema. Sin embargo, se ha indagado poco para generar cambios de conducta o aplicarlo a otras ciencias, de ahí la importancia de la presente propuesta y su carácter innovador.


Bibliografia

Brown, s. (1987). Mejorando el tiempo de instrucción a través del desarrollo de la metacognicion. Journal of Learning Disabilities, 20(2), Pp. 66-75

Burbano, W. (2017). Desarrollo de habilidades metacognitivas de regulación a través de la solución de problemas ambientales, durante el aprendizaje del concepto biodiversidad (tesis para optar al título de Magíster en Enseñanza de las Ciencias). Universidad autónoma de Manizales. Colombia, Manizales.

Castro, M. y Fernandez, I. (2013). Capitulo 2. Que se entiende por innovación. En el significado de innovar. Madrid:CSIC, Pp. 24-31

Freire, P. (1997). Primeras palabras en; Pedagogía de la autonomía. Saberes necesarios para la practica educativa. Mexico: Siglo XXI. Pp. 15-21

          Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura. UNESCO (1989). La elaboración de una convención. Recuperado de: http://www.unesco.org/culture/ich/doc/src/01854-ES.pdf

Osses, B. y Jaramillo, S. (2008). Metacognicion: Un camino para aprender a aprender. Estudios pedagógicos, 34(2), Pp.186-197

Sanchez, A. (1980). La filosofía de la praxis. Que es la praxis. Praxis creadora y praxis reiterativa. Parte 2. I a IV. México: Grijalbo. Pp. 245-263 y 301-331

Zemelman, H. (2001). Historia y racionalidad en el conocimiento social en: De la historia a la política. La experiencia de América Latina. México: Siglo XXI. Pp. 27 a 39

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